Los ujieres son la carta de presentación de la Iglesia. Son la primera impresión que las personas se llevan de la iglesia.

La función del ujier es de gran responsabilidad e importancia. Tiene un trasfondo bíblico en los porteros del Antiguo Testamento (ver I Cró 16: 38; Neh 7: 1; Jer 35: 4). No debemos subestimar el significado de esta función en la Iglesia.

Se trata de una función espiritual, no solamente mecánica. Requiere preparación espiritual previa como cualquier otro ministerio. Se debe orar para estar preparado personalmente antes del servicio. Se debe orar, también, por el servicio y todos los que han de oficiar.

Un ujier podría inclusive tener funciones de consejería en ocasiones. Es importante ser observador. A veces llegará gente a la iglesia con cargas emocionales evidentes. Necesitarán a alguien compasivo y alerta que les extienda una palabra de amor y ánimo, o que ore con ellos, o que los refiera a un pastor o líder de la iglesia para ministración. Esto se deberá hacer con extremada delicadeza y discreción.